Nueva reseña de Genealogía de la Literatura




Jesús G. MAESTRO

Genealogía de la Literatura

De los orígenes de la Literatura, construcción histórica y categorial, y destrucción posmoderna, de los materiales literarios

Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2012, 700 pp.
Edición en tapa dura con punto de lectura.

ISBN 978-84-15175-51-3

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Reseña de Jéromine François
Universidad de Lieja

Signa23, 2014 (895-898).

Más allá del método que propone para estudiar el génesis de la Literatu­ra, la otra meta ambiciosa y lograda de esta Genealogía de la Literatura sin duda consiste en cuestionar el lugar ocupado por esta misma Literatura en nuestro mundo. Esta monografía consta de unas calidades que no será posi­ble alabar aquí como lo merecen, por razones intrínsecas al género breve de la reseña. Sin embargo, intentaré hacer justicia en estas líneas a la agudeza analítica que Jesús G. Maestro en este estudio aplica no solo a los materiales literarios que trata sino también al mundo académico cuya necrosis actual retrata sin complacencia ninguna. 
Al estudiar la cuestión de la genealogía literaria, aspecto que la Teoría de la Literatura no había tomado en cuenta hasta ahora, Maestro demuestra que la Literatura puede afirmarse como objeto de conocimiento científico. En este libro, publicado en el marco del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura[1], el investigador parte así sistemáticamente de los hechos antes de lanzarse en interpretaciones, y de esta forma pone en tela de juicio la lógica, imperante en las universidades contemporáneas, de una hermenéu­tica subordinada a las más diversas ideologías. Además de esta metodología íntegra y con el fin de estudiar el génesis y el desarrollo del concepto de Literatura, Maestro construye la estructura de su texto a partir del concepto de espacio antropológico, cuyos tres ejes constituyen las tres partes de la Genealogía. Tal y como lo expone, el espacio antropológico es aquel «lugar en el que se sitúan, organizan y codifican, los materiales antropológicos» (18), siendo la literatura uno de estos materiales. En dicho espacio, es posi­ble distinguir tres ejes, cada cual corresponde, como lo demuestra hábilmen­te Maestro a lo largo de su estudio, a una de las etapas de desarrollo del concepto de Literatura. 
El eje angular, o religioso, atañe al origen de la Literatura y por lo tanto constituye la primera parte de la Genealogía: esta nace en el contexto de unas culturas arcaicas que todavía no desarrollan racionalmente sus conoci­mientos sino que los basan en el mito, la magia y la religión. 
La segunda parte del estudio se refiere al eje radial, o de la naturaleza. En esta fase, la Literatura se desarrolla gracias a un racionalismo cada vez más sofisticado que posibilita la expansión tecnológica y científica de los materiales literarios. 
Por último, el tercer estado fundamental en el que se objetiva una Ge­nealogía de la Literatura es relativo al cierre categorial de los materiales li­terarios, lo cual corresponde a la máxima dimensión que alcanza la Litera­tura en un eje circular, o humano. 
La tesis fundamental de esta obra sostiene que la Literatura, para poten­ciar su preservación, difusión y expresividad, se aprovecha, tras brotar en su génesis nuclear de formas de conocimiento irracionales, del progreso del racionalismo humano. De esta forma se puede explicar el paso de la orali­dad a la escritura. En efecto, al pasar al «scripta manent», la Literatura no solo quiere hacerse permanente, sino que también quiere hacerse legible: al exigir la escritura, la que hace posible el análisis, los materiales literarios exigen una interpretación racional. La historia de la Literatura debe enten­derse, pues, como la historia de un racionalismo literario. 
El estudioso enfoca entonces su labor a partir de una definición lúcida de la Literatura. Esta se define como una realidad ontológica efectiva que abarca cuatro materiales imprescindibles: un autor, una obra, un lector y un intérprete o transductor. Estos materiales literarios fundamentales general­mente se estudian por separado dentro de unas ciencias categoriales (filolo­gía, retórica, sociología, pragmática) cuya sistematización permitiría la constitución de la Teoría de la Literatura como ciencia categorial ampliada. A lo largo de su análisis, Maestro incorpora las aportaciones pero también los desajustes y los equívocos de las distintas perspectivas desde las que se construyeron unas supuestas teorías literarias que, como demuestra, a menu­do, no son más que retóricas puesto que ni se basan en un estudio objetivo de este conjunto de materiales literarios. Así, el estudioso replantea las con­sideraciones de H.R. Jauss, fundador de la recepción histórica de la Litera­tura: este, al conceptualizar un lector ideal sin tomar en cuenta un material literario empírico, sólo incurre en una prolongación del formalismo que pretendía superar. 
El análisis del eje radial permite luego a Maestro estudiar el concepto de Literatura como construcción europea antes de abordar el proceso de insti­tucionalización mediante el que la Literatura consiguió implantarse oficial y tecnológicamente en unas sociedades políticas contemporáneas que llegan a instrumentalizarla. Para describir este desarrollo progresivo, Maestro por­menoriza cada uno de los cuatro materiales literarios, lo cual lo conduce hacia consideraciones sobre la teoría de los géneros literarios, pero también hasta sugerentes replanteamientos del formalismo y del estructuralismo. Estas consideraciones desembocan luego en una clasificación crítica de los intentos de formalización categorial y conceptual de los materiales literarios entre teorías academicistas, epistemológicas y gnoseológicas. Estas últimas teorías, al considerar los tres géneros de materialidad de ontología en la que se determinan formalmente los materiales literarios (el mundo físico M1, el mundo fenomenológico M2 y el mundo lógico M3), corresponde a la teoría del conocimiento característico del Materialismo Filosófico. 
En el capítulo que dedica al eje circular, Maestro propone un agudo y crítico examen de las carencias de la Teoría de la Literatura actual y de las falacias posmodernas. Según el estudioso, el racionalismo en el que se ver­tebra la evolución de la Literatura encuentra su mayor enemigo en la sofís­tica posmoderna, la cual, sin enfrentarse a los materiales literarios, difunde la imagen de una Literatura que carece de sentido. Esta constatación luego da lugar a una denunciación del estado presente de la investigación, gangre­nada tanto por el idealismo irracionalista dominante en los estudios literarios actuales como por la disolución científica y la descomposición institu­cional de los sistemas universitarios. Esta segunda problemática constituye el punto de partida de una «Diatriba contra la universidad actual» que, más que una desencantada evaluación de daños, consiste quizá en una llamada a la unión de una institución académica cuya esterilidad burocrática actual amenaza un objeto, la Literatura, que, al fin y al cabo, y como lo demuestra con brillo el autor de este trabajo, es un verdadero objeto de conocimiento científico. 
En fin, Jesús G. Maestro nos ofrece aquí una obra rigurosa de distintas funciones. Pues, ensayo comprometido, como se acaba de ver, Genealogía de la Literatura también proporciona a su lector un tesoro de conceptos sólidos e ilustrados. Pero el logro más importante de este estudio es, sin duda, el de ofrecer al investigador un asentado marco para analizar la literatura desde la perspectiva de su evolución. 
Jéromine François · Université de Liège



[1]  De hecho, la publicación de Genealogía de la Literatura se inscribe en el contexto de la obra Crítica de la Razón Literaria, conjunto de ocho volúmenes en los que Maestro expone el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, inspirándose en la obra del filósofo Gustavo Bueno.


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