Annapurna


06/10/2013   07:15h   Eos 7D  f 10  1/500  Iso 200  17-40L 33 mm  
Annapurna. Nepal.

Una imagen que compensa un viaje. El techo del mundo.
Uno de los catorce ochomiles del planeta. 
Hemos subido 75 Km andando por bosques y praderas de alta montaña 
para llegar al campo base del Annapurna. La montaña más salvaje del mundo, 
y que más montañeros se ha cobrado en todo el planeta. 
Ha amanecido hace una hora y lentamente las nubes se han despejado
para permitirnos ver la cumbre de este gigante, 
algo no siempre posible. Ella decide cuándo y quién puede verla, 
y por supuesto quien puede subir a su cumbre. Sin duda tiene vida propia.





Esta fotografía delata a los ojos humanos los auténticos colores de un gigante.
Plata de un gris azulado, el Annapurna  parece poseer el iris de un mundo futuro.
Es el suyo un cromatismo de lo porvenir.
En lengua sánscrita Annapurna designa la divinidad fértil de la tierra, el fruto telúrico.
Los griegos la habrían llamado Ceres, probablemente.
Los hindúes identifican esta numinosidad luminosa con el alimento terrenal.
En su grandeza, la montaña respira silenciosamente ante el ser humano capaz de fotografiarla.
No se equivoca el cronista, observador, cuando advierte que el Annapurna tiene vida propia… 


© Fotografía: Gaspar Gala Ortiz
© Texto: Jesús G. Maestro


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