Antonio Roche



Tengo ante mí una serie de documentos probatorios de una realidad digna de ser difundida, a fin de informar a la comunidad académica en particular, y al lector en general, del funcionamiento real de determinadas editoriales y directivos editoriales. 
El hecho es que llega a mí el conocimiento de la firma de un contrato editorial con un autor por parte de Sergio Arlandis en calidad de Director-Gerente de un grupo editorial en febrero de 2013. 
En el contrato, la empresa editorial se compromete a la publicación de una monografía según las cláusulas acordadas por las partes y propuestas por la editorial. 
El 5 de junio de 2013, Sergio Arlandis, en calidad de Director-Gerente de la editorial, comunica al autor su intención de poner el libro en producción para el otoño de ese mismo año. 
Llegado el otoño, el 21 de octubre de 2013, Sergio Arlandis, en calidad de Director-Gerente de la editorial, comunica al autor su intención de poner el libro en producción para comienzos del año siguiente, 2014. Solo diez días después de ese comunicado al autor, Sergio Arlandis deja de trabajar en la editorial, sin dar noticia ni razón alguna de este hecho ni de sus consecuencias. Tampoco de sus causas. 
Llegado el año nuevo, y ante la falta de noticias por parte de la editorial, el autor contacta con la editorial. Recibe la respuesta de un nuevo Director-Gerente, Antonio Roche, quien declara no tener conocimiento alguno del contrato firmado el 11 de febrero de 2013 por Sergio Arlandis, su antecesor en el puesto. También declara no tener conocimiento alguno de otros contratos firmados por Sergio Arlandis con otros autores durante la gestión de este último en la editorial de marras. 
Ante tales hechos, el nuevo Director-Gerente de la editorial, Antonio Roche, en nombre de la misma editorial, decide desentenderse del contrato firmado, e incumplirlo, negándose a la edición de la obra en las condiciones acordadas por las partes. 
Puesto el caso por parte del autor en un despacho de abogados, y notificada por burofax la información jurídica correspondiente, la editorial responde a través de Daniel Martínez, en calidad de apoderado y secretario del consejo de administración, afirmando, entre otras cuestiones, que el contrato de marras ―propuesto por la editorial a la que representa― es gratuito para el autor y, en consecuencia, nulo, razón por la cual la editorial se declara exenta de todo cumplimiento. 
1) ¿Hay que suponer que esa editorial remite a sus autores contratos nulos? 
2) ¿Cuántos autores han firmado contratos de esta naturaleza con esa editorial? 
3) ¿Cuántos contratos de este tenor ha incumplido presuntamente esa editorial? 
4) ¿Cómo es posible que durante meses, Sergio Arlandis, en calidad de Director-Gerente de la editorial, haya firmado contratos de los que no hay rastro, ni huella, ni constancia en los archivos y documentos de una empresa? 

Jesús G. Maestro


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