Signos Idealistas, Conceptuales y Retóricos



Jiunn Kang Too - Nostalgia (CC BY-SA 2.0)

Los signos pueden ser de tres tipos: Idealistas, Conceptuales o Retóricos. 
Los signos idealistas dan lugar a la ficción (no necesariamente literaria). En los signos conceptuales se fundamenta la ciencia. De los signos retóricos se alimentan las ideologías. 


En síntesis, siempre desde los criterios de una gnoseología materialista, son signos idealistas aquellos que carecen de referentes materiales físicos, positivos, efectivamente existentes, porque su M1 es igual a 0 (el Dios de la Teología cristiana, el concepto de “lector implícito” de Iser...). Su forma de expresión más común es la metáfora, como tropo preferido entre otros muchos. 
Son signos científicos o conceptuales los que carecen de contenidos psicologistas o emotivos, ya que su valor referencial se agota denotativamente en la expresión unívoca de conceptos lógicos y categoriales. Su expresión más recurrente es la fórmula. El M2 es aquí igual a 0 (la fórmula química del agua, el signo del becuadro en la armadura musical...). 
Son signos retóricos aquellos que carecen de contenidos conceptuales lógicamente definidos desde los criterios de una determinada ciencia categorial, es decir, aquellos que carecen de M3 (es el caso del uso ordinario de las palabras de los lenguajes naturales, segregadas del significado conceptual que pueden adquirir en los lenguajes científicos). En consecuencia, un sofisma es un signo retórico que pretende usarse o imponerse como signo científico, es decir, como si sus formas retóricas fueran materiales gnoseológicos. Dicho comúnmente: cuando se nos pretende “dar gato por liebre”, en este caso, cuando se nos pretende dar M2 por M3, esto es, ideología y psicologismo en lugar de ciencia y conocimiento científico.

               Signos idealistas:                  M1 = 0                   Metáfora              Ficción
               Signos conceptuales:          M2 = 0                   Fórmula               Ciencia
               Signos retóricos:                  M3 = 0                   Sofisma                 Ideología


Es posible que alguien se pregunte cuál es el estatuto que, de acuerdo con esta clasificación, corresponde a los signos literarios. La respuesta es muy simple: ninguno. ¿Por qué? 
Porque, como he explicado en un libro anterior (Los venenos de la literatura. Idea y concepto de la literatura desde el materialismo filosófico, 2007), los materiales literarios son realidades ontológicas susceptibles de una gnoseología, pero no son realidades gnoseológicas, es decir, no son signos susceptibles de ser utilizados con valor científico, ya que no son instrumentos de ciencia, como lo pueden ser un microscopio (operador que convierte fenómenos en conceptos) o un termómetro (relator que convierte conceptos de una clase en conceptos de otra clase diferente), sino que los materiales literarios sólo son susceptibles de ser utilizados ontológicamente, como objetos de conocimiento ellos mismos, objetos de operaciones y de relaciones, llevadas a cabo por sujetos operatorios (autor, lector, transductor). 
Pero no pueden utilizarse nunca como instrumentos de análisis científico de la realidad, porque el Quijote no es un telescopio, ni la Divina commedia de Dante un escáner. 
La literatura es una ontología sujeta a una gnoseología, esto es, una materia que puede ser estudiada científicamente, mediante conceptos, por ciencias categoriales, como la teoría de la literatura, pero no es una gnoseología, es decir, no es una ciencia, ni un instrumental científico, desde los cuales podamos estudiar el Mundo. 
Quien pretenda reconstruir la Mancha a partir de las descripciones del Quijote se encontrará con que carece de recursos, porque la obra no ofrece ninguno al respecto. Y aunque las ofreciera, no tendrían en sí mismos ningún valor científico en términos de Geografía y Cartografía manchegas, como disciplinas categoriales. Por su parte, quien pretenda analizar geológicamente la orografía del Infierno o del Paraíso a partir de la Divina commedia dantina demostrará ser un demente.

Jesús G. Maestro
Los materiales literarios, 2007.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...