¿América Latina o Hispanoamérica?



Iván VÉLEZ,
Sobre la Leyenda Negra,
Madrid, Ediciones Encuentro, 2014, 328 pp.
Prólogo de Pedro Insua.
ISBN 978-84-9055-029-8

Reseña de Jesús G. Maestro

Lima
A lo largo del siglo XIX, y bajo la estética, poética y retórica de un Romanticismo anglosajón y anglogermano, la Leyenda Negra antiespañola no deja de enriquecerse con tópicos extraordinariamente significativos y penetrantes. Pintura, literatura, ópera, teatro, música, periodismo…, sirven de cauce a tales propósitos. En este contexto surge el término América Latina, o Latinoamérica, en sustitución de Hispanoamérica, a fin de disolver, borrar o atenuar la presencia española en el nuevo continente. Iván Vélez señala que el origen de tal término puede identificarse en Venecia, el 26 de septiembre de 1856, en el poema «Las dos Américas», del escritor colombiano José María Torres Caicedo: 
Mas aislados se encuentra, desunidos,
Esos pueblos nacidos para aliarse:
La unión es su deber, su ley amarse:
Igual origen tienen y misión;
La raza de la América Latina,
Al frente tiene la sajona raza,
Enemiga mortal que ya amenaza
Su libertad destruir y su pendón[1].

El más elemental cometario de texto constata en el poema la toma de conciencia de una alianza de Hispanidad frente a un depredador común y exterior. Sin embargo, el término latinidad pasará a disociarse del de Hispanidad, y significar algo parecido a indigenismo. Lo cierto es que los latinos eran los antiguos habitantes del Lacio ―Latio―, esa llanura que, al sur de la antigua Roma, se extendía hacia la costa, y cuyos habitantes hablaban latín, una lengua que penetra en la península itálica hacia el año 1000 antes de nuestra Era, lengua que, para más detalles, pertenece al grupo de lenguas indoeuropeas III B, junto con las lenguas occidentales de ese mismo grupo (germánicas, eslavas y célticas)[2]. 
La cuestión del indigenismo adquiere nueva intensidad al amparo de la posmodernidad, que se sirve de ella muy a su sabor, como “potente ideología disolvente de la Hispanidad” (Vélez, 2014: 308). 
Rigoberta Menchú, a quien España galardona en 1998 con el Premio Príncipe de Asturias, pretende simbolizar el indigenismo posmoderno. Rigoberta Menchú fue autora de libros cuyos contenidos desmintió, en primer lugar, el antropólogo americano David Stoll, en su obra Rigoberta Menchú y la historia de todos los guatemaltecos pobres, libro que no halló editor en España, hasta que lo publicó en 2002 Nódulo Materialista. Y en segundo lugar, la hispanista noruega Inger Enkvist desmintió también a Rigoberta Menchú en varias de sus publicaciones, entre ellas la titulada “Rigoberta Menchú Tum, un Premio Nobel de la paz que genera polémica” (2007). Ambos investigadores han desmitificado la imagen que Rigoberta Menchú ha dado de sí misma, como analfabeta o paria, que en realidad fue hija de terratenientes y recibió escolarización en colegio de monjas[3].




Bibliografía





[1] Apud Vélez (2014: 212).

[2] El griego pertenece al grupo de las lenguas indoeuropeas III A, junto con el indoiranio (Rodríguez Adrados, 2013: 307 ss).

[3] Para más datos sobre la cuestión del indigenismo desde la crítica del Materialismo Filosófico, vid. Bueno Sánchez (2002).


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...