Defensa crítica de la Hispanidad



Iván VÉLEZ,
Sobre la Leyenda Negra,
Madrid, Ediciones Encuentro, 2014, 328 pp.
Prólogo de Pedro Insua.
ISBN 978-84-9055-029-8

Reseña de Jesús G. Maestro

Réplica de la carabela La Pinta, Bayona, Galicia, España.
La Mucho antes de que en la Edad Contemporánea y posmoderna los intelectuales se convirtieran en productos comerciales[1], vendidos baratamente a las ideologías del mercado editorial y periodístico, no era infrecuente la presencia de escritores críticos con un determinado sistema de ideas, a cuyos poderes políticos incluso se enfrentaban en sus obras, con riesgo de su propia vida. Fue el caso de Quevedo. Por lo que se refiere a la Leyenda Negra antiespañola, el autor de El Buscón escribe convictamente su España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros y sediciosos (1609). Comienza a articularse de este modo un hispanismo crítico, dialéctico, y replicador, contra quienes vierten sobre la historia y la imagen de España una mitología negrolengedaria. En este contexto, y sin salir del Siglo de Oro, han de añadirse más títulos a esta lista, como señala Vélez en su obra: Cristóbal Suárez de Figueroa (España defendida. Poema heroico, 1612), Juan de Solórzano y Pereyra (Apologías y discursos de las conquistas occidentales y Política indiana), José Pellicer y Tovar (Defensa de España contra las calumnias de Francia, 1635)[2], etc... 
Otro de los capítulos en los que más han invertido las potencias internacionales históricamente enemigas de España, al menos hasta el siglo XX, ha sido el mito de la supuesta incapacidad de los españoles para la ciencia. Y hasta tal punto esta insistencia ha sido obstinada, que algunos escritores llegaron a tomársela en serio, a sumirla, en particular tras el denominado desastre del 98. Baroja y Unamuno hablan respectivamente de la incapacidad de los españoles para la investigación científica (El árbol de la ciencia, 1911), o proclaman irracionalmente aquel absurdo de «¡Que inventen ellos!». Y Luis Martín Santos en Tiempo de silencio (1962), a fin de desacreditar la España franquista, vuelve a poner recreativamente en la picota a la ciencia española. Léase el capítulo 13 de este libro de Vélez, y enfréntese el lector a la realidad de hechos, documentos e ideas que desmontan tal mitología. 
Entre los escritores que en el siglo XVIII reaccionan contra la Leyenda Negra antiespañola figura ―amén del sobresaliente Feijoo― José Cadalso, tanto en sus Cartas marruecas (1789) como en su explícita Defensa de la nación española contra la «Carta Persiana lxxviii» de Montesquieu. Cadalso lamenta el «vergonzoso silencio» de los españoles: «veo muchos españoles callar y, así, autoriza la calumnia con un tácito asentimiento» (apud Vélez, 2014: 168)[3]. 
Vélez dedica precisos análisis a la recepción del famoso ―por su perversidad― escrito de Masson de Morvilliers contra la imagen de España en la enciclopedia editada en París en 1782 por Panckoucke. El río de la Leyenda Negra antiespañola crecía caudaloso, al ritmo de las potencias competidoras contra España. Con la emancipación de las colonias americanas, entra en escena un nuevo imperialismo, el estadounidense. Así,

Durante las siguientes décadas del siglo XIX asistiremos en Estados Unidos a un auge de publicaciones negrolegendarias que acompasaron las ambiciones de los norteamericanos, ávidos de tutelar a las nuevas naciones independientes […]. La publicación en 1898 de una versión de la obra de Las Casas titulada Histórica y verdadera narración de la cruel masacre de 20.000.000 de personas en las Indicas Occidentales, por los Españoles puso el broche propagandístico en Nueva York con los ojos puestos en Cuba, unos ojos que ya había empleado Jefferson mucho antes (Vélez, 2014: 207-208).

De obligada referencia son los trabajos de Juan Valera «Sobre el concepto que hoy se forma de España», para la Historia general de España (1850-1867), que iniciara Modesto Lafuente. Y acaso más importante es el escrito, poco o nada políticamente correcto a día de hoy, de Emilia Pardo Bazán titulado «La España de ayer y la de hoy» (1899). Según Iván Vélez (2014: 224 y ss) es precisamente en esta conferencia de Pardo Bazán donde se usa por primera vez, en sentido político y en español, la expresión leyenda negra. Por muchas razones, las palabras de Pardo Bazán son las más inteligentes y críticas que he leído contra la mitología negrolegendaria antiespañola.

Hace tiempo que los bien informados se ríen de nuestra leyenda negra. El Padre Las Casas, si viese a los hambrientos de la India y a los infelices sioux, tendría que llorar para toda su vida. Cabritillos de leche fueron nuestros conquistadores al lado de lord Clive. Pero no se trata de eso, no se trata de humanidad colectiva cuando se sostiene y propugna la superioridad actual de los anglosajones (apud Vélez, 2014: 229).

Blasco Ibáñez es otro autor de referencia en la defensa de la Hispanidad, y en sus escritos “la caracterización del Imperio español como modelo político generador queda patente” (Vélez, 2014: 250). Cito a través de Vélez palabras de Blasco Ibáñez:

Representábamos una tendencia civilizadora, que tuvo que combatir contra todos. De ahí que el esfuerzo inicial no fuera todo lo fecundo que hubiera podido ser. Tendencia civilizadora he dicho y dicho bien. No veníamos a América a fundar factorías. Nuestros conquistadores fundaban pueblos, y en cada pueblo un ayuntamiento, un cabildo, donde se continuaban aquellas ansias de libertad que caracterizaron los municipios medioevales y que exteriorizaron los comuneros de Castilla (apud Vélez, 2014: 250). 
No quiero dejar de subrayar que el capítulo 30, muy nutrido de referencias e interpretaciones sobre textos literarios (Larra, Machado, Orwell, Martín Santos…) es de una extraordinaria lucidez y calidad por parte de Vélez.




Bibliografía







[1] Vid. a este respecto las obras de Arnscheidt (2005) y Rubinat (2014), respectivamente, sobre las figurasde Muñoz Molina y Javier Cercas.


[2] Este escrito fue respuesta al Manifiesto del Rey de Francia, fechado el 6 de junio de 1635, que supondría la declaración de una guerra concluida en 1659 con la denominada Paz de los Pirineos.

[3] La Defensa de Cadalso debe leerse íntegramente. Está disponible en internet, en el siguiente enlace


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