Cervantes, ¿posible escritor por encargo?

Respuestas a cuestiones y preguntas


  • Me pregunto qué tipo de obras hubiera escrito Cervantes si se las hubiera encargado el ayuntamiento o la corte, o incluso aquel autor del que se queja amargamente porque no le compraba sus textos. Y sobre todo, ¿cómo se juzgaría la escritura de Cervantes si la hubiera realizado por encargo? [F. J. B. R.]


La presente pregunta está relacionada con la conferencia pronunciada por Jesús G. Maestro el 1 de diciembre de 2014 en la Universidad de Roma, La Sapienza, sobre El lugar del Quijote en la genealogía de la literatura. Idea de Religión en Cervantes, y que puede verse íntegramente en el siguiente vídeo.






Respuesta
Lo que plantea esta cuestión tal vez pudo haber sido posible, pero no lo sabremos nunca, porque no tuvo lugar de hecho. No sabemos qué habrían escrito o hecho Cervantes o Calderón si las circunstancias hubieran sido otras diferentes de las que fueron.
Con todo, considero que Cervantes no es un autor que aceptara escribir por encargo. De hecho, no lo hizo nunca. Podría haber escrito un teatro a tono con su tiempo (mejor o peor, pero a tono con su tiempo). Pero no lo hizo. Sus detractores —incluso sus detractores contemporáneos, empeñados en recluir a Cervantes en las mazmorras teatrales del Siglo de Oro, y negarse a compararlo con la posterior historia del teatro europeo— dicen que no lo hizo porque no supo. Yo digo que no supo porque no quiso, es decir, porque no quiso hacer un teatro acrítico, una Literatura Programática o Imperativa, en la línea de sus contemporáneos auriseculares más celebrados, tan exaltados por la universidad española de hoy en día.
Calderón ejerció su libertad dentro de las condiciones y posibilidades del Siglo de Oro. No necesitó más. Cervantes diseñó un concepto de libertad que no cabía en su tiempo. No vale decir que no cabía en España: en España era donde mejor cabía la idea de libertad de Cervantes. Donde era inconcebible la libertad para Cervantes era en el Islam, y en el protestantismo, donde la libertad era simplemente un “hecho de conciencia”, es decir, una ilusión de la imaginación protestante.
Esa es la idea de libertad, aún a día de hoy, que tiene el mundo protestante, cuya culminación se escribió en las puertas de Auschwitz: “el trabajo os hará libres”, es decir, la esclavitud os hará sentiros libres. Porque para el mundo protestante la libertad, como la identidad, como la orientación sexual (que ellos llaman género, para evitar llamar al sexo por su nombre), como la nacionalidad, etc., es cuestión de sentimiento, y no de normas. El catolicismo es legislativo, normativo, documental; el protestantismo es subjetivo, iluso, sentimental. Te da libertad para pensar, pero no para actuar, porque la libertad de pensamiento es, en realidad, una libertad de sentimiento, ¿por qué?, porque el protestantismo reduce el pensamiento a un sentimiento. La inteligencia es conciencia.
En su obra literaria, Cervantes diseña un concepto de libertad que exigía entonces una época diferente, y no solo una España diferente: exigía ante todo una Europa diferente, un mundo históricamente distinto. Sin duda más próximo al mundo contemporáneo, sin religiones —nuestro mundo actual está saturado de religiosidad—, y sin una Ilustración de manufactura protestante, como es, de hecho, la Ilustración del siglo XVIII, tan represora o más, en muchos aspectos, de lo que fue el catolicismo contrarreformista español del siglo XVII. Nuestros prejuicios morales y sociales actuales son los diseñados por la Ilustración protestante del XVIII, no los del catolicismo español del siglo anterior.

Jesús G. Maestro


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