De la República

Si un príncipe quiere mantener su Estado, se ve obligado a menudo a no ser bueno, porque cuando la generalidad, ya sea pueblo, soldados o grandes, que juzgues necesaria para mantenerte, está corrompida, te conviene seguir su inclinación y satisfacerlos, en cuyo caso las buenas obras son enemigas tuyas.

Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, XIX, 1513.
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