Literaturas nacionales


George Richmond,
Napoleón en la lectura
de su carta de abdicación
El origen de las literaturas nacionales no hay que buscarlo en la literatura, sino en el Estado. Porque, aunque el origen de las literaturas nacionales es el Estado, el origen de la Literatura misma no es el Estado, sino la Barbarie, es decir, las sociedades sin Estado, crecidas al calor del mito, la magia, la religión numinosa y las técnicas de expresión más rudimentarias, desde la oralidad a la más silvestre litografía. Y porque el origen de las literaturas no es político, sino literario, es decir, no es histórico, sino genealógico. Los Estados, es decir, las sociedades organizadas políticamente, esto es, culturalmente —pues la cultura ha sido siempre el eufemismo de la política—, han expropiado a los orígenes de la literatura su naturaleza literaria, para imponer y desplegar sobre ella una intervención política y, con frecuencia, también ideológica. Las literaturas nacionales son una construcción política, así como las supuestas literaturas nacionalistas son su más regresiva versión mitológica.

La ideología es el vertedero de la política, del mismo modo que la mitología suele ser su caja fuerte.


Jesús G. Maestro, Genealogía de la Literatura, 2012.



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