«Yo soy casi luzbelina» (3)

Breve y fabulosa historia de una loca gemebunda,

silvestre y babosilla, 
pero paternalmente incestuosa...

Pero yo nunca fui joven ni atractiva. Ya lo he dicho. La juventud evitó encontrarse conmigo. Envejecí siendo niña. Mi cuerpo y mi mente se corrompieron de forma muy precipitada. Mi fealdad fue siempre manifiesta: mi rostro es grotesco y desigual; mi cabeza, oblonga y ruda como una calabaza silvestre; mi piel, tuberosa y cruda como la de un batracio fuera del agua; toda mi lengua es erisipelatosa; mi boca, hiperbólica como una rodaja abierta de melón violentamente achatado, con mis dientes salvajes, sobresalidos, picudos, cairelados, turbios… Todo mi cuerpo, ingrato y bulboso, se iba convirtiendo en mi enemigo más insoportable y absoluto. Durante mi infancia comencé a odiar al mundo y a todo cuanto formaba parte viva de él, a detestar a mis padres, a deglutir el asco que me inspiraba la presencia y naturalidad de mi madre —a quien pronto me encargué de anular y destruir—, y a soportar un día tras otro el veneno que para mí conformaban las personas normales, trabajadoras o felices, que habitaban mi entorno. Yo odio, aún hoy, con la fuerza enferma y violenta de un grimorio...



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...