Una luz de jacinto me ilumina la mano


Federico García Lorca


Una luz de jacinto me ilumina la mano
al escribir tu nombre de tinta y caballera; [1]
y en la neutra ceniza de mi verso quisiera
silbo de luz y arcilla de caliente verano.

Un Apolo de hueso borra el cauce inhumano
donde mi sangre teje juncos de primavera;
aire débil de alumbre y aguja de quimera
pone loco de espigas el silencio del grano.

En este duelo a muerte por la virgen poesía,
duelo de rosa y verso, de número y locura,
tu regalo renueva sal y vieja alegría.

Oh, pequeña morena, de delgada cintura…
Oh Perú de metales y de melancolía…
Oh España, oh luna muerta sobre la piedra fría… [2]




Theatralia, 11
Jesús G. MAESTRO (ed.)
Federico García Lorca y el teatro 
2009, 236 pp.
ISBN 978-84-96915-54-1 




[1] Sic, caballera.

[2] Este Soneto, escrito en 1929 y dedicado “A Carmela Cóndor agradeciéndole unas muñecas”, pertenece al tercero de los seis  cuadernillos editados en 1937 por Nancy Cunard y Pablo Neruda, bajo el epígrafe Los poetas del mundo defienden al pueblo español. Desde entonces, y hasta 2003, el poema permaneció inédito.



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