El materialismo de los espiritualistas

Los más ardientes defensores del espiritualismo suelen ser corporeístas, es decir, materialistas groseros. Su enfrentamiento con el corporeísmo habitual no es vacío, ciertamente: su espiritualismo significa algo así como la defensa de la esperanza o de la fe en otros cuerpos de distinta naturaleza de los sólidos o los líquidos —es decir, una preferencia por el estado gaseoso de los cuerpos—, empezando por el mismo concepto del “pneuma”, que es “aire” o “aliento”, y terminando por algunas de las versiones espiritistas del “cuerpo astral”. Así, en líneas generales, podría ensayarse la tesis de que el espiritualismo “mundano” no es otra cosa sino una variedad del materialismo grosero, a saber: aquel materialismo corporeísta que adorna con atributos morales y estéticos el estado gaseoso de las substancias materiales.

Gustavo Bueno (1972: 28).


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