Iglesia, nobleza y delincuencia organizada en Rinconete y Cortadillo


Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes


Rinconete y Cortadillo es la tercera de las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes. Nos ha llegado a través de dos versiones: la impresa en 1613 y la del manuscrito de Porras de la Cámara. Una de estas versiones se hallaba en la maleta que un desconocido olvida en la venta de Juan Palomeque, en la primera parte del Quijote (I, 32). La misma maleta que contenía la novela de El curioso impertinente.
Críticos como Maurice Molho (2005: 147) han identificado la estructura de Rinconete y Cortadillo con una mesa de juegos de azar, con un despliegue de trucos, es decir, una fullera combinación de azares y trampas. El azar da lugar a estructuras indeterministas. La trampa, por su parte, es siempre una forma de emboscar el azar. Es una ordenación que la astucia dirige contra el azar.
Frente a todo posible azar, un determinismo psicológico y social, propio de maleantes y tahúres, inclina la conducta de Rincón y Cortado. Pedro del Rincón, alias Rinconete, es hijo de un buldero, sin duda veterano galeote, pues rincón es “galera” en germanía. Diego Cortado, apodado Cortadillo por Monipodio, quién parece pretender hacer un chiste con el neófito, es probablemente hijo de un renegado, pues tal es el significado de cortado en germanía[1]. ¿Logran sobrevivir Rincón y Cortado al determinismo psicosocial del mundo del hampa? No lo sabemos. Sí parece que no se quedarán definitivamente en la Sevilla de Monipodio.
La fábula de la novela parece moverse, sin materializar una síntesis, entre el azar y el determinismo como dos polos antitéticos.




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