Preguntas sobre el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Respuesta a varias preguntas sobre el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura: ontología y materiales literarios.




Pregunta de O.D.T.P.:

Al definirse claramente cuatro materiales literarios (autor, obra,  lector y transductor) se logra un cierre categorial dentro del Materialismo Filosófico (MF): como teoría de la literatura,  sin embargo, ya tenemos que el autor es un sujeto operatorio, y que la obra es el producto de tal operatoriedad. Tales materiales tienen un punto en común: su materialidad —valga la redundancia—. Eso creo tenerlo claro, pero, ¿qué papeles desempeñan el lector y  el transductor en relación con las ideas objetivadas por el autor?
¿Dónde quedan elementos, a mi parecer objetivados también, como el sistema de personajes, el espacio-tiempo, pacto narrativo?
¿Es posible vincularlos al análisis desde el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura?
¿Metodológicamente como sería correcto interpretar un texto desde el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura?
¿Cuál serían los pasos que seguir para no dejar ningún elemento fuera?
Tengo los conceptos claros, pero a la hora de ir al grano,  e interpretar desde esta teoría, me resulta muy complejo. Agradezco que me ayude con una secuencia metodológica que me oriente hacia un análisis a la altura de la teoría, pues aún no logro salir del todo de la metafísica hermenéutica.

Respuesta

Esta cuestión que se plantea tiene que ver con:
1) La ontología de la literatura, constituida por los materiales literarios fundamentales: autor, obra, lector e intérprete o transductor.
2) La aplicación de la Teoría de la Literatura a la Crítica de la Literatura, es decir, la aplicación de los Conceptos (el concepto de narrador, p. ej.) a la interpretación de las Ideas (cómo alguien, un personaje, que cuenta una historia, determina el sentido de las Ideas objetivadas formalmente en la historia que cuenta, p. ej.).
Vamos por partes.
1.1. El lector y el transductor son partes esenciales de la realidad de la literatura, como el autor y la obra, porque sin lector y sin intérprete o transductor no es posible hacer legibles e interpretables los materiales literarios que constituyen el autor y la obra, dado que no habría quien los analizara. En este sentido, el autor es el artífice de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios. La obra es el material literario en el que se objetivan formalmente, esto es, literaria, poéticamente, tales Ideas, y... el lector es el sujeto operatorio (no ideal, no implícito, no modélico, no irreal, sino vivo, social, histórico, biológico...) capaz de interpretar para sí tales Ideas. A su vez, el intérprete o transductor es el sujeto operatorio capaz de interpretar esas ideas no solo para sí (como lector), sino también, y sobre todo, de interpretar tales Ideas para los demás, esto es, para imponer sobre los demás una determinada interpretación, que será de naturaleza científica, o política, o social, o psicológica, o tercermundista, o censurada, etc... El transductor implica un Estado, una sociedad humana institucionalizada, donde los hechos literarios, los materiales literarios (autores, obras, lectores) responden a unas normas, a unas pautas, organizadas, controladas, registradas..., por esa sociedad humana institucionalizada, es decir, por ese Estado.
La diferencia operatoria fundamental es que el lector interpreta para sí, y el transductor interpreta para los demás. Porque el lector es solo un consumidor, pero el transductor es alguien a quien el Estado ha otorgado un poder, una potestad o facultad de interpretación, una "licencia" para interpetar, bien como profesor, como periodista, como censor, como crítico reconocido, como figura social premiada institucional o políticamente (premios nobel), etc...
2.1. Determinados elementos, como "sistema de personajes, el espacio-tiempo, pacto narrativo", etc., u otros elementos formales, estructuralmente, forman parte de la obra literaria como término del campo categorial. Los cuatro materiales literarios funcionan como cuatro clases de términos: autor, obra, lector e intérprete o transductor, dentro de las cuales cuatro clases se enclasan a agrupan todos aquellos otros elementos que funcionarían como subclases o subgrupos de ellos. Por ejemplo: Cervantes, Goethe, Cortázar o Italo Calvino pertenecen al grupo o clase de "autores". Unamuno, Borges, Ortega o Américo Castro pueden integrarse en la clase o grupo de "intérpretes o transductores" del Quijote. Los receptores del teatro de Shakespeare que asistían entre los siglos XVI y XVII al estreno de sus obras teatrales pueden considerarse como "receptores" de su teatro entre ambas centurias. Y, por último, términos como endecasílabo, pentasílabo adónico, cuartero, lira, narrador, cronotopo, diálogo teatral, aparte, corriente de conciencia, comedia lacrimosa, Bildungsroman, soneto, novela autobiográfica..., pueden considerarse, porque de hecho lo son, términos que forman parte de una clase que los engloba a todos: "obra literaria". Así es como se organizan los materiales literarios en torno a los cuatro términos de referencia: autor, obra, lector e intérprete o transductor.
2.2. Ahora bien, ¿cómo es posible analizar estos términos, cómo se hace una interpretación basada en el MF como TL de modo que no quede ningún término fuera? El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura opera como una ciencia categorial de la literatura (estudia los materiales literarios conceptualmente). Pero el Materialismo Filosófico como Crítica de la Literatura opera como una filosofía de la literatura, es decir, como lo que comúnmente se denomina una crítica de la literatura.
La diferencia entre Teoría de la Literatura y Crítica de la Literatura se explica en el tema 2 de es MOOC (Idea y Concepto de Literatura), y se resume realmente en una afirmación de este tipo: la Teoría de la Literatura estudia Conceptos (objetivados formalmente en los materiales literarios, como el concepto de endecasílabo, soneto, narrador, cronotopo o Bildungsroman) y la Crítica de la Literatura estudia Ideas (objetivadas formalmente en los materiales literarios, como la Idea de Libertad en el Quijote, la idea de la muerte en la lírica de Quevedo, la Idea de Barroco en el narrador o la estructura narrativa del Quijote, la Idea de tiempo o espacio en la novela de aventuras o bizantina, o la Idea de cultura en una Bildungsroman). La tesis que se sostiene es que no se puede estudiar una Idea de espaldas, o ignorando, el concepto que la hace posible. No puedo estudiar la idea de muerte en los sonetos de Quevedo si no sé lo que es un soneto. No puedo estudiar el posible barroquismo de la narración del Quijote si ignoro los conceptos de novela, Barroco y narrador. No puedo estudiar la idea de la guerra en Cervantes si ignoro que Cervantes fue militar, etc... Hablar de Ideas de espaldas a los Conceptos es ignorar la realidad sobre la cual tales ideas se han concebido y construido.
Una demostración del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura aplicado a la interpretación de los materiales literarios, es decir, al ejercicio de la Crítica de la Literatura, se ofrece en mi libro Las Ascuas del Imperio. Crítica de las Novelas ejemplares de Cervantes desde el Materialismo Filosófico, disponible libremente desde la plataforma de este MOOC.
Otras aplicaciones del MF como TL ejercida como Crítica de la Literatura, pueden verse en la Antología Crítica de Textos Literarios comentados desde el Materialismo Filosófico como Crítica de la Literatura.
Gracias,
Jesús G. Maestro
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