Docencia universitaria

Icásticas teselas


CC0 1.0 Licencia universal de dominio público
No pretendo que me crean: no escribo para quienes se mueven por la fe. Tampoco pretendo iniciar un debate: sé de qué hablo, y no necesito terapias de grupo. Hablo de mi trabajo: la docencia universitaria. En materia de «Letras», la docencia universitaria es un trabajo inútil. No sirve para nada. No porque la Universidad esté desvinculada de la empresa, no, ni mucho menos. No sirve para nada porque los estudiantes (mal) llamados universitarios, salvo excepciones imperceptibles, no tienen ningún interés por el conocimiento científico. En algunos casos, tal vez la mayoría, pueden tener interés por las ideologías que se imparten en nuestras universidades actuales. Ideologías, todas ellas, importadas de universidades extranjeras, cuya vacuidad ha sido tomada en España como modelo y ejemplo de modernidad y progreso. Pueden pensar que exagero, que yerro, etc... Sigan pensándolo (para lo que les va a servir pensar sobre la Universidad...). No escribo para convencer a impotentes. Y, con todo respeto, la mayor parte de los lectores no son más que personas impotentes ante las realidades que leen y de las que son testigos. Nada pueden hacer. Porque, también con todo respeto, pensar no es hacer. No basta tener razón teórica: hay que tener la razón práctica. Si Vds. tuvieran que ejercer su trabajo en la docencia universitaria desde la convicción de que lo que hacen y por lo cual cobran es absolutamente inútil, ¿qué harían? Trabajo es aquello que se hace solo por dinero... La vida real está fuera del trabajo. En la docencia universitaria, el trabajo es una ficción remunerada. Porque si no fuera una ficción, esa realidad sería una putería. Solo digerible por dinero. Es mejor ser un actor... que un cortesano. Mas no todos piensan igual. Por eso, en nuestro trabajo, es muy difícil distinguir la ficción de la realidad, es decir, la interpretación (lo uno) de lo otro...

Jesús G. Maestro


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