La novela morisca en el Quijote

Crítica de los géneros literarios en el Quijote

Zoraida y el cautivo (Cervantes Project)
La novela morisca tiene en el siglo XVI tres obras de referencia, constitutivas del género: El abencerraje (ca. 1560) de autor anónimo, Guerras civiles de Granada (1595) de Ginés Pérez de Hita, y la “Historia de los enamorados Ozmín y Daraja”, incluida en la Vida de Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán. Sin embargo, el siglo XVII se caracterizará no tanto por dar lugar a nuevas novelas moriscas, sino sobre todo por incorporar partes intensionales o determinantes de la novela morisca como partes integrantes o extensionales de nuevas obras narrativas. En el caso de Cervantes, el Quijote y El amante liberal son los ejemplos más expresivos de esta práctica, caracterizada por introducir en el género de la novela algunas especies paradigmáticas de la novela morisca. Se trata, indudablemente, de partes determinantes o intensionales de este tipo de relatos que operan en el Quijote como partes integrantes o extensionales, a través de figuras como el morisco Ricote y su hija Ana Félix, por un lado, o, por otro lado, de personajes como Zoraida, Agi Morato, el capitán Ruy Pérez de Viedma o los diferentes tipos humanos, entre esclavos, corsarios y renegados, implicados en su huida, rescate o cautiverio. En palabras de Carrasco Urgoiti:





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