La novela renacentista italiana, novela sentimental o cortesana en el Quijote

Crítica de los géneros literarios en el Quijote


Dorotea, como princesa Micomicona
(Cervantes Project)
La historia entreverada de Cardenio, Luscinda, Dorotea y don Fernando constituye una de las novelas intercaladas o integradas en el Quijote cuyos rasgos son propios de la denominada novela sentimental, o incluso novela cortesana, cuyo referencia nuclear y primigenia cabe situarla en buena parte de la narrativa renacentista italiana, encarnada en la obra de autores que siguen el modelo del cuento o la novela breve, como Giovanni Boccaccio (Decamerone), Matteo Bandello (Novelle)[1], Antonfrancesco Grazzini (Le Cene)[2], Giovanni Francesco Straparola (Le piacevole notti)[3], Agnolo Firenzuola (Novelle)[4] o Giovanni Battista Giraldo Cinthio (Hecatomimithi)[5]. Estos autores legitiman la validez de la realidad cotidiana como materia novelable, esto es, la formalizan estéticamente, y al margen de toda preceptiva, hasta el punto de convertir esa realidad mundana, progresivamente antiheroica, en una parte determinante o intensional de lo que habrá de ser la novela moderna, tal como la configura Cervantes, sobre todo en lo referente a la serie de sus doce Ejemplares.

La gran renovación que el humanismo impone en Europa en el período renacentista influye sobre el género, de origen medieval tardío, y limita su expansión y lo hace derivar hacia otros géneros que lo absorben, al tiempo que ponen una nota de novedad a la prosa narrativa de índole humanística y que se difunde por la imprenta en los casos afortunados (López Estrada, en Carrasco Urgoiti et al., 2001: 107).

A diferencia de lo que sucede en El curioso impertinente, relato leído dentro del Quijote, y en el que los personajes protagonistas, Anselmo, Lotario y Camila, pertenecen doblemente al mundo de la ficción, la historia de Cardenio, Luscinda, Dorotea y don Fernando se cuenta a la par que se narra y evoluciona el relato mismo del Quijote. Es la suya, además de una novela sentimental, una novela perspectivista, caracterizada por la pluralidad de narradores autodiegéticos, pues forman parte de la historia que cuentan, en calidad de protagonistas, como ocurre con Cardenio y Dorotea, y equiscientes, o incluso deficientes, ya que con frecuencia ni siquiera saben exactamente lo que está sucediendo o ha sucedido. De un modo u otro, en el desenlace de estos episodios de amor pseudo-cortesano, sus personajes protagonistas se entrelazan y relacionan con los personajes del Quijote. En la segunda parte de la novela, ya no se incorporan extensionalmente relatos de esta especie. Acaso la presencia del algún personaje, como la figura fugaz de la homicida Claudia Jerónima (II, 60), a las puertas de Barcelona, y entre bandoleros y familiares monacales que la habrán de acoger tras haber dado muerte infaustamente a su amante, puede hacernos pensar en episodios afines a la novela sentimental, que, en cualquier caso, no serán ya objeto de desarrollo narrativo[6].








Notas

[1] Matteo Bandello llegó a componer hasta doscientas catorce novelle en lengua romance, cuya aportación más notable consiste en la revelación literaria de las costumbres naturales de su siglo. Mayor interés ofrecen sus cuentos, en los que se confirma la validez de la realidad cotidiana y costumbrista como temática propia de la narrativa, y de los que abundantes escritores posteriores —entre ellos Shakespeare— tomaron buen número de motivos. En España se editaron en 1589 quince de estos cuentos de Bandello, de los que Montemayor toma el episodio de Félix y Felismena para su Diana, del mismo modo que Lope de Vega y Calderón habrán de hacer más adelante en sus respectivas obras El villano en su rincón y La española de Florencia.

[2] Apodado “El Lasca”, compuso veintidós novelas cortas, agrupadas bajo el título de Cenas, en las que predomina lo cómico y el desenlace feliz

[3] Colección de cuentos que siguen el estilo de Boccaccio, con su mismo tono licencioso y optimista.

[4] Firenzuola, además de componer, con asuntos bastante escabrosos, Los razonamientos de amor, se dedicó a la realización de algunas adaptaciones, entre las que figuran El asno de oro, de Apuleyo, alterando escenarios y personajes, y el apólogo titulado “La primera vestidura de los animales”, procedente del Panchatranta sánscrito, sirviéndose para ello de una versión española del Directorium humanae vitae, de Juan de Capua (1262/1278).

[5] Colección de cien novelas convencionalmente narradas por hombres y mujeres que abandonan Roma tras el saqueo de 1527, en clara imitación de los recursos de Boccaccio, la séptima de las cuales sirvió de fuente a Shakespeare para la composición de su Othelo.

[6] Sobre la novela cortesana o sentimental en el Renacimiento y el Siglo de Oro, vid., entre otros, Blay (1992), González de Amezúa (1956-1958), González Rovira (1996), Infantes (1999), Kany (1937), Lasperas (1987), Palomo (1976), Rey Hazas (1982), Rohland (1986, 1999) y Vigier (1984).



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