Literatura y Filología, ¿un mundo aparte?

Sobre Cervantes y sus centenarios

Cervantes Project
Si profesionalmente no formara parte del mundo de la Literatura y de la Filología, diría que la mayor parte de quienes se dedican a estas actividades viven en un mundo aparte. En un mundo hecho de palabras, más que de realidades. Si realmente hubiera de juzgar a quienes se dedican a la Literatura y a la Filología por lo que escriben del mundo que no forma parte de su ámbito profesional, diría que no viven en la realidad del mundo en el que todos vivimos.
Y digo esto porque en los últimos días leo, en muy diferentes lugares, declaraciones suscritas por profesionales de la Literatura y de la Filología en las que se afirma que en España no se están llevando a cabo actividades en torno a Cervantes, y que en Inglaterra sí se están organizando actos en torno a Shakespeare.
En el caso de que algo así fuera cierto, caso del que me permito dudar más que soberanamente, me hago varias preguntas:
En primer lugar, ¿por qué todos estos literatos y filólogos, en lugar de lamentarse por lo que en España no se hace por Cervantes, no hacen algo por Cervantes? Quisiera tener razones para suponer que los literatos y los filólogos saben hacer algo más que escribir. Porque, con toda humildad, les recuerdo que pensar no es hacer. Y escribir no es construir.
En segundo lugar, ¿son conscientes estos literatos y filólogos de lo que año tras año, y sin necesidad alguna de centenarios ni aniversarios que nos lo recuerden, hacemos en España por Cervantes y su obra? Si tengo que informarles de ello, evidentemente, he de constatar su manifiesta ignorancia al respecto.
En tercer lugar, ¿por qué estos literatos y filólogos que, casi como deporte profesional y nacional, no dejan de lamentarse de lo poco que se hace en España por Cervantes y su obra, requieren el apoyo de políticos, burócratas y administradores de la cultura, para hacer algo sobre Cervantes y su obra? ¿Desde cuándo los literatos y los filólogos esperan que los políticos y burócratas hagan el trabajo que a ellos profesionalmente les compete? ¿Por qué se espera desde la Filología que la Política haya de ocuparse de sus menesteres y voliciones? ¿Acaso literatos y filólogos no son capaces, por si solitos, de hacer algo —algo que valga la pena— sobre Cervantes y su obra?
He dicho muchas veces que es necesario salir del lenguaje para interpretar la literatura, algo que a los filólogos parece costarles mucho trabajo comprender, desde la creencia, para muchos indiscutida, de que la realidad está hecha de palabras.
Pero lo que, desde luego, resulta evidente es que no se puede salir de la realidad para interpretar la literatura. Y que desde la Filología se exija a la Política que se ocupe de Cervantes es, acaso, una simpleza incluso más extraordinaria aún que salir de la realidad por una puerta que no sea la del tanatorio. Es vivir en Babia, y es, además, suponer que los demás van a ocuparse de nuestro trabajo.
Y es aún algo peor por parte de los filólogos, a saber: suponer que los políticos son competentes para ocuparse de Cervantes. A nadie en su sano juicio se le ocurriría, a día de hoy, poner a Cervantes a merced de los caballos de la Política.
Gustavo Bueno dijo en más de una ocasión que la educación es más una cuestión de contenidos que de recursos. Me temo que, a este paso, Cervantes no es cuestión de filólogos ni de literatos. Ni siquiera de cervantistas. Cervantes va a ser una cuestión de Centenarios y de Política. Y todo ello gracias a la Filología y a sus representantes profesionales, los filólogos, quienes, a juzgar por lo que muchos de ellos han escrito, se ocupan ahora más de lo que no se hace sobre Cervantes que de lo que llevamos haciendo al respecto en España desde hace 400 años. Que poco o mucho, sin duda es muchísimo más que todo lo que han hecho estos filólogos quejicas en todas sus vidas juntas.


Jesús G. Maestro


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...